Mientras Julio conduce, no puedo dejar de mirarme las manos. En este mismo coche le hice una mamada hace unos días… Y quiero más. Quiero que pare el coche y me desnude y me mime como hizo la otra vez. Quiero que me folle ahora mismo para poder demostrarme a mí misma que puedo controlarme; que puedo tener sexo sin sucumbir a mis instintos, sin despedazarlo. No quiero acabar matando a Julio pero…
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martes, 19 de marzo de 2013
Capítulo VII.- Punto de no-retorno
- ¿Ves como no pasa nada? –se ríe Julio cuando lo miro de nuevo. Lo que él no sabe es que me he mordido la lengua hasta hacerla sangrar.
No me veo capaz de mirarlo a la cara y me hago la dormida el resto del camino. No quiero hablar y agradezco que ponga la radio hasta detener el coche frente a mi edificio. De seguido, me toca el brazo y hago que despierto.
- Buenas noches –se despide, y le gruño en respuesta sin salirme del papel.
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